Mi experiencia profesional me ha enseñado que la música es un mundo mágico, esencial para el desarrollo general de los niños pequeños. Disfrutan cantando, tocando instrumentos, bailando, interpretando y creando música, sobre todo en grupo.
La musicalidad, la capacidad de percibir, sentir y expresar la música, existe en todas las personas en distinto grado, pero es necesario desarrollarla y potenciarla desde los primeros años de vida. Por otro lado, la espontaneidad en la entonación de canciones y realización de movimientos, es un factor intelectual y biológico muy importante para el enriquecimiento mental, físico y emocional del niño.
La idea de formar un coro en la Etapa de Infantil en el nuestro colegio surgió hace tres años. El primer año ofrecimos la actividad a los niños de tres, cuatro y cinco años. Con el paso de tiempo llegamos a la conclusión de que es mejor establecer el grupo con los niños de cuatro y cinco años, respetando su madurez y cualidades interpretativas.
Al Coro pueden venir a cantar todos los niños que lo desean, sin hacer pruebas y selecciones previas. Se forma un grupo de más de 40 niños que cada día preguntan: ”¿Nina, hoy hay coro?”.
Trabajar con ellos, atraer su atención, verlos aprender, disfrutar, estar con sus amigos respetándolos y actuando juntos, poner mucho entusiasmo en la interpretación, es una satisfacción para mí incalculable.
Las actuaciones en público – en Navidad y en Fin de curso, son para los niños la motivación más grande, poder enseñar lo que han aprendido y lo bien que lo hacen.
¡Son fantásticos! Unos pequeños artistas.
Nina Pavlova Gergova
Profesora de música - Infantil